sábado, 11 de julio de 2009

Polución 5

¡Volvemos al teléfono! Ah, pero en esta ocasión es de color negro, y el contraste sobre el blanco amarillento del semen es mucho mejor. Observemos la limpieza previa del aparato:



Qué placer derramar nuestro líquido sobre la superficie impoluta de un instrumento electrónico. La frialdad de la tecnología en contraste con la calentura de nuestros testículos.


Una sacudida, y...


Nítidas gotas en el auricular, que al día siguiente amaneceá pegajoso para las manos que se acerquen a él. Llamadas sementales!

sábado, 23 de mayo de 2009

Polución 4






La nevera de un hotel es un buen lugar para correrse. Hay espacios múltiples, así que sólo hace falta escoger el bueno y echar el semen en su interior.












Veamos, pues el resultado. Antes del crimen...



Y después del crimen:


Que nadie se confunda: no es un huevo roto, sino leche de la buena, cremosa y jugosa. ¡Otra polución más!

martes, 27 de mayo de 2008

Polución 3

Me gusta hojear siempre las normas de los hoteles: lo que se puede y lo que no se puede hacer. Vaya, un clásico es el de "no se permite llevar personas no registradas a las habitaciones". Nunca lo he entendido: si yo he pagado, ¿por qué no puedo llevar amigos, amigas, novias, putas...?



Bueno, me sofoca tanto este tema que he decidido polucionar un poco sobre las rancias normas de un hotelillo de mala muerte. En concreto, encima de la firma de la gerencia y de la frase "El hotel se reserva el derecho de admisión". Ja! Derechos de admisión a mi!



Pues ya que no dicen nada de impedir la entrada a los descargadores de lefa, me he tomado la libertad de dejar mi jugo en sus malditas leyes. Justo al hacer la foto ya empezaba a correrse la tinta por la buena cantidad de líquido que he derramado. Me encanta el juego de colores de hoy, entre el blanquecino y el amarillo.



Después de una buena polución, a la cama que mañana será otro día.

viernes, 23 de mayo de 2008

Polución 2

Derramar el líquido dentro de un recipiente es un juego muy divertido. Debe de ser una evocación del derrame habitual dentro del coño de una mujer, o dentro de otros agujeros naturales.

Miro alrededor y lo más a mano que encuentro es... ¡un cenicero! Excelente: es de un tamaño relativamente pequeño, así que habrá que ir probando la puntería.

Me concentro, saco el revólver... y lefada jugosa. El resultado se puede apreciar en la foto, y hay que remarcar dos cosas: mi puntería ha sido excelente (sólo tres gotas han quedado fuera del cenicero, si me apuran una cuarta en la parte superior) y la cantidad de semen también ha sido considerable, cubriendo el 80% del fondo.

Hagan la prueba en casa: practiquen con recipientes pequeños. No es tan fácil en el momento del éxtasis dirigir certeramente el pene hacia una superficie pequeña, y que las sucesivas descargas de lefa vayan a parar al punto elegido. ¡Es cuestión de práctica y de savoire faire!

martes, 20 de mayo de 2008

Polución 1

Habitación de un hotel. Siempre me hago la misma pregunta cuando anochece: ¿Dónde descargaré hoy mis testículos? Hay múltiples lugares, sin duda: cama, mesilla de noche, baño, lamparita, cortinas... ¡Tranquilos, que todos los rincones llegarán por aquí un día u otro!

Hoy veo el objeto de mis más audaces deseos: ¡el teléfono! Lo mejor siempre es imaginarse a la mujer de la limpieza (¡quizá una linda muchacha!) a la mañana siguiente, pasando el trapo y encontrando la crema mágica.

El método es fácil: un poco de lubricante, una suave sacudida con la mano y en un minuto derramo mi leche sobre el objeto deseado. Como puede apreciarse en la foto, hoy cae con cierta abundancia sobre el nombre de la marca, que todavía puede intuirse. Pero el punto más gracioso es la gota que cae sobre el número 6, quizá el último resto de la corrida. También se aprecia ese caudal por la izquierda que cae buscando el auricular (si no lo limpian bien, alguien notará algo pegajoso en su oreja cuando llame mañana).

Ahhh, exquisita polución, para ser la primera del blog!


Bienvenida

Aquí comienza Poluciones, un blog lúdico, sexual y artístico sobre el incomparable mundo de las lefadas. Regularmente dejaré constancia de algunas de mis eyaculaciones, siempre sobre superficies y lugares curiosos o poco comunes. ¡Bienvenido al cremoso rincón del semen!